viernes, 12 de marzo de 2010 | By: David Pardo

Billy Wilder Vs Samuel Goldwyn y el cine de principios de los 40:

Hace tiempo que quiero dedicar una sección solo para curiosidades sobre las películas de Billy Wilder, no se si voy a poder conseguirlo porque lleva mucho trabajo y tengo que ir devolviendo los libros a la biblioteca, pero hoy quería poner una entrada sobre una anécdota que refleja como eran los productores, y la industria del cine a principios de los años 40, no me quiero entretener más os dejo con esta anécdota.

Durante el rodaje de Bola de fuego, Goldwyn encontró una vez a Wilder en el estudio y le ofreció la oportunidad de hacer con él una gran película. Wilder debía presentarse en su oficina en cuanto tuviera una buena idea. Así que un par de días más tarde, Billy Wilder se presentó en su despacho y le dijo:

  • Míster Goldwyn, creo que tengo algo para usted.
Entonces Wilder lo aduló un poco, explicándole que se trataba de un personaje que sólo podría valorar alguien que no se dejara guiar demasiado por los gustos del público.
  • Pero usted -comentó Wilder-, usted hizo una película con el director Leopold Stokovsky, debería de ser usted el hombre adecuado.
    Sameul-Goldwyn-Portrait-web
Goldwyn miró a Wilder con recelo.
  • ¿Cuál es el argumento?
  • Una película sobre la vida de Nijinsky.
Goldwyn preguntó:
  • ¿Quién es ese Nijinsky?
Así que Wilder empezó a contarle que Nijinsky había sido el pobre hijo de un campesino que había soñado en convertirse en un gran bailarín. Y se convirtió en un gran bailarín, ya que nadie que estuviera por debajo de la categoría de Igor Stravinsky escribió para él música de ballet, y fue él quien creó la coreografía para la escenificación del Preludio a la siesta de un fauno de Debussy.
  • ¿Y la historia? Repuso Goldwyn
Wilder le contó cómo Diaghilev descubrió a aquel joven campesino, hermoso y fuerte, en la escuela de ballet.
  • ¿Sabe usted quién es Diaghilev? -le preguntó Wilder a Goldwyn.
  • ¡Ni idea! - dijo Goldwyn
Diaghilev era el mayor empresario del famoso ballet ruso, vio al joven y se enamoró inmediatamente de él.

Goldwyn interrumpió a Wilder:
  • Por favor, dígame, ¿Diaghilev era una mujer?
Wilder contestó:
  • No, era hombre.
A esto repuso Goldwyn:
  • ¿Qué clase de historia es ésta? ¿Dos hombres? ¿Dos maricas?¡Callesé de una vez, Wilder!
Vaslav NijinskyWilder intentó explicarle que era mucho más que una historia de amor. Le explicó cómo Diaghilev convirtió a Nijinsky en la mayor estrella del ballet del mundo. Y cómo empezó la tragedia, cuando Nijinsky, durante una gira por Sudamérica se enamoró de una bailarina del grupo y se casó con ella en buenos Aires. Cuando le llegó la noticia a Diaghilev, en San Petersburgo, se puso como loco. Cuando la compañía volvió, le hizo al bailarín una terrible escena y amenazó con destruirlo. Ahí empezó el declive de Nijinsky. Al final se volvió loco.
 
Goldwyn lo interrumpió.
  • Un momento, un momento, hasta ahora tenemos a dos maricas, de los cuales uno además se vuleve loco, ¿y de esto quiere hacer una película? Tengo una mujer a la que quiero y a la que tengo que mantener y tengo un prestigio que no puedo perder. ¡Cállese de una vez, Wilder!
Wilder le rogó que le dejara continuar contando la historia. Un día, Nijinsky fue internado en el mejor sanatorio de Suiza y allí, llegó al convencimiento de que era un caballo.
Desesperado, Goldwyn miró fijamente a Wilder:
  • ¿Un caballo?
  • Si -dijo Wilder-, un caballo. Por las mañanas, cuando abrían las celdas, salía al jardín y galopaba feliz por el.
Al llegar aquí, a Goldwyn se le acabó la paciencia.
  • ¡Un caballo que es marica y que galopa por el jardín! ¡Acabe usted con esta absurda historia! ¡Me está haciendo perder el tiempo!
Wilder se levantó y salió. Mientras abandonaba el despacho le dijo a Goldwyn:
  • ¡Está bien! Si quiere un happy-end, míster Goldwyn, tengo una idea. Nijinsky, no sólo cree ser un caballo, sino que además gana el derby de Kentucky.
Billy_Wilder
Wilder vio cómo Goldwyn cogía un cenicero de su mesa y apuntaba hacia él. Tuvo el tiempo justo para cerrar la puerta a sus espaldas.  

Sacado del libro : Nadie es Perfecto de Hellmuth Karasek, páginas 100-101-102

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5 Comentarios:

Felix Casanova Briceño dijo...

David...

Jo, pues me encantaría que continuases con esta sesión, porque me encanta. Menuda conversación tan delirante, es algo "buñuelesca". Uno de los mejores directores y guionistas que ha dado el cine. ¿como vas con Alicia? espero que ya te hayas reducido y hayas cruzado la puerta, te espera un mundo disparatado, jeje

Un abrazo.
Plis, voten a U2¡¡

Gladys dijo...

Interesante anécdota que con el tiempo se pierden y se olvidan, que bueno que la tomaste en cuenta y la presentas hoy en tu Blog.

Besos!!

Tani dijo...

Querido David, me parece una sección estupenda porque justo recoge aspectos poco conocidos sobre las películas, además de brindarnos información adicional y curiosa que revelará (como ahora) fascetas de la personalidad de los implicados.
Un beso y enhorabuena por la nueva sección

GOEFRY | Desde La Luna dijo...

Estupenda anécdota que me ha hecho reir. Reacciones así solo puedan tenerlos genios como Wilder. Sigue escribiendo cosas como éstas porque nos acercarán a todos a ese mundo tan bonito que te tiene tan enganchado. Sigue compartiendo con nosotros.

¡Saludos desde la Luna!

Calistor dijo...

jajaj, Que buena anécdota, me encantan, esa frase solo se le ocurre al gran Wilder. En los oscar lo poco y mal que dijo Trueba de Wilder, habrá sido quizás de las pocas verdades que se hayan contado.

Me ha recordado esto mucho, lo de la conferencia de kevin smith, hablando de cuando le encargaron hacer la película superman y las condiciones que le exponían,... una de las mejores charlas improvisadas que he oído, si no lo visteis hacerlo ya..
Justo lo que comenta David

1ºParte
http://www.youtube.com/watch?v=YVVplp1chnk
2ºParte
http://www.youtube.com/watch?v=-oG-PsK0bNU&feature=related

Perdona David si pongo esto o aquello, que a veces me creo en mi casa, haha, ..

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