martes, 9 de marzo de 2010 | By: David Pardo

El cuento del alacrán

Escorpion

Un maestro oriental que vio cómo un alacrán se estaba ahogando, decidió sacarlo del agua, pero cuando lo hizo, el alacrán lo picó. Por la reacción al dolor, el maestro lo soltó, y el animal cayó al agua y de nuevo estaba ahogándose.

El maestro intentó sacarlo otra vez, y otra vez el alacrán lo picó.

Alguien que había observado todo, se acercó al maestro y le dijo:

"Perdone, ¡pero usted es terco! ¿No entiende que cada vez que intente sacarlo del agua lo picará?".

El maestro respondió: "La naturaleza del alacrán es picar, y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar".

Y entonces, ayudándose de una hoja, el maestro sacó al animalito del agua y le salvó la vida.

No cambies tu naturaleza si alguien te hace daño; sólo toma precauciones.
Algunos persiguen la felicidad; otros la crean.

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6 Comentarios:

Pepi dijo...

Me hizo ilusión ver que habías puesto un cuento, me trajo lindos recuerdos. Es hermosa la enseñanza del mismo, como lo es lo de no cambiar tu forma de ser si te hacen daño, eso si, hay que tomar precauciones, porque hay cada alacrán debajo del aspecto de una persona, que la verdad es difícil de imaginar.
Me alegré mucho por los dos oscar para Up, si puedo mañana la veo de nuevo, no te la pierdas. Besitos.

Gladys dijo...

Una hermosa reflexión. Yo por muchos años pensé que debía cambiar cosas de mí (ser más alocada, etc.) pero eso no me hacia sentir feliz, todo lo contrario, así que opté por lo más sensato que pude haber hecho y fue aceptarme tal y como soy (para bien o para mal) y decidí crear mi propia felicidad a partir de ese día, cosa que he logrado por el simple hecho de no querer agradar a todo el mundo y tratando de no dejar de ser quien soy.

Besos!!

GOEFRY | Desde La Luna dijo...

Siempre hay que ser uno mismo pero más importante aún es no intentar cambiar a los demás. Eso demuestra respeto por el prójimo y con las actitudes de los demás. Simplemente debemos de tomar precauciones ante personas o hechos que puedan herirnos. Éste cuento no solamente enseña eso, sino además nos anima a ayudar a los demás sea cual sea su naturaleza cuando necesite de nuestra ayuda. Grandes enseñanzas que no siempre sigo, excepto la del respeto que intento seguirla a rajatabla aunque en ocasiones cometa errores.

Sigue poniéndonos cuentos como éste porque son muy amenos e interesantes, David.

¡Abrazos desde la Luna!

CALISTOR dijo...

Bien escogido este pensamiento, tu naturaleza a veces se ve infectada del ambiente que te rodea, por eso a veces esas escapadas al campo o ese momento de relax en solitario, viene tan bien, son momentos donde te ves a ti mismo.

Felix Casanova Briceño dijo...

David...

Que excelente reflexión nos dejas, ante la terquedad y la naturaleza de los animales (y los seres humanos) si no se quieren dejar ayudar, ahi que encontrar la forma de hacerlo.

Un abrazo

Tani dijo...

Uf, según yo, ayer te comenté este cuento, va de nuevo.
La verdad es que no conocía este cuento, es muy interesante y con una reflexión final estupenda, que nos lleva a no cuestionar la reacción de los otros y a ayudar siempre que sea posible.
Claro, el "tomar precauciones" nos recuerda que no debemos llegar a un sacrificio máximo, ya que sólo cuidándonos y respetándonos podemos dar algo a los demás.
Gracias por esta reflexión sobre la naturaleza humana

Muchos besos, David!

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